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Sex Education es una serie británica estrenada en Netflix en enero de este año. Muy en general se trata de una comedia, pero también, eventualmente, de un drama sobre la sexualidad y las relaciones humanas que ocurre en una comunidad en torno a una escuela preparatoria. Aunque parezca producida para un público adolescente cualquier persona puede disfrutarla. No sólo incluye buenas dosis de humor, buena música y juegos narrativos y de cámara, sino un bien dosificado empeño educativo.

El amor, las relaciones afectivas y la sexualidad son temas muy complejos. Se ha escrito mucho y se ha producido demasiado contenido audiovisual sobre esos temas al punto de que siempre parecieran repetirse las conclusiones. Cuando se trata del amor, del afecto y del sexo es difícil evadir los tópicos. Sex Education lo consigue, nos muestra cosas que tal vez sabemos pero que no hemos conseguido verbalizar, y en buena medida plantea las dificultades y los dilemas de las relaciones personales en nuestra época. Como suele ocurrir con los buenos productos audiovisuales tiene un guión muy preciso, entretenido e inteligente.


La serie consigue poner el sexo en su lugar. Lo rescata de la frivolidad cuando es importante y lo trivializa cuando es trivial. El sexo aquí es un señuelo, el tema general es en realidad la salud. Para quienes habitamos un país machista y retrógrado, esta serie nos abre la perspectiva de un mundo posible. Un lugar en el que la diferencia no es un obstáculo para convivir, en el que los conflictos se resuelven de forma moderna, en medio del diálogo, a pesar del influjo de las hormonas y de los problemas sociales.


Se trata de una serie que brinda en la práctica un estado del arte de muchas discusiones sobre muchos temas. La soledad de los jóvenes, los problemas afectivos de los padres, el matoneo, la salud mental, el racismo, la homofobia, el sexismo, la masculinidad tóxica, el feminismo, el aborto, y por supuesto el sexo. Todo eso está ahí.


No se la pierdan. Por lo menos esta primera temporada.


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