Escribir es siempre escribir a varias manos, o al menos a varias cabezas. Tomemos como ejemplo a Shakespeare, y me disculpan, porque puede que Shakespeare no haya escrito todas sus obras, o al menos no en soledad. Pienso en Christopher Marlowe de quien se especuló por varios siglos que pudo ser el verdadero autor de algunas de esas obras, hasta que hace unos años por fin salimos de dudas. El chisme es así: en 2016 veintitrés académicos de cinco países publicaron su veredicto: Christopher Marlowe, un reconocido dramaturgo que murió en extrañas circunstancias, colaboró activamente en la escritura de la tragedia de Enrique VI . La investigación se llevó a cabo con herramientas de análisis computacional de patrones lingüísticos y otras técnicas más tradicionales con las que se perfiló un esquema del estilo de ambos autores. Este esquema no sólo permitió identificar a Marlowe en las obras “de Shakespeare” sino también a otros escritores menos conocidos (Thomas Nashe, George Peele, Thom...
Todo empieza en 2009 con una visita de Fernando Vallejo a la Universidad Nacional. Días después de otorgarle un honoris causa, la Facultad de Ciencias Humanas invita al escritor a un conversatorio sobre su nuevo libro El don de la vida . Maestro Vallejo, le dice un desprevenido estudiante, ¿cuál es el escritor cuya lectura usted recomienda para nuestros días? Sin meditarlo, Vallejo inicia una larga diatriba contra todo lo divino y lo humano, dice que ya no lee, que la literatura, el cine, la música, la historia, la poesía, la gramática, la palabra; todo está muerto. Se burla del culibajito del presidente Uribe, despotrica de la iglesia católica y del sacerdote que le hizo un homenaje en la Universidad Javeriana, se pierde en su longeva cabeza hasta que por fin, encontrando la brújula por azar, recuerda la pregunta y contesta: Javier Marías. Meses después estoy buscando qué leer. Tengo varios títulos pendientes sobre el escritorio, otros tantos sobre la mesa de noche, pero no sopor...